Para familias y para docentes
Lo mismo, contado desde los dos lados.
👨👩👧 Si sos madre, padre o cuidador
- Equivocarse no castiga. No cuesta vidas ni tiempo, y se puede reintentar.
- Premia acertar, no correr. Las estrellas se calculan solo con el porcentaje de aciertos.
- Si le está costando, el juego va más despacio solo, sin anunciarlo.
- Fiesta de Glibos: hasta seis personas por turnos en un mismo dispositivo. Cada una elige su nivel, así que un abuelo y un nieto de siete compiten de verdad.
- Se reparten seis reconocimientos en vez de coronar a un ganador, y nunca se muestra quién quedó último.
🍎 Si sos docente
- Una vez que carga, no vuelve a pedir internet, y anda en cualquier dispositivo con navegador.
- Sin cuentas de alumno: no hay datos que gestionar ni consentimientos que juntar.
- Las seis clases, las tres dietas y los animales que engañan en 24 niveles, con práctica distribuida y dificultad adaptativa por reglas explícitas y verificables.
- La dificultad no es solo velocidad: crecen también las criaturas simultáneas, las opciones y la calidad de las respuestas incorrectas.
- Informe de temas a reforzar en el área para adultos.
Lo que todavía no podemos afirmar. Glibo Zoo está diseñado con
criterios pedagógicos explícitos, pero aún no hay evidencia de que
mejore el rendimiento escolar en ciencias: eso requiere un piloto con grupo
de comparación, que está planificado y todavía no se hizo. Tampoco tenemos
testimonios ni colegios que lo recomienden, porque todavía no lo probó nadie.